jueves, 12 de febrero de 2009

Sólo la presencia de Dios puede curar al hombre, afirma el Papa

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 8 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- El Papa dedicó hoy su tradicional reflexión durante el rezo del Ángelus, con los peregrinos congregados en la Plaza de san Pedro, a reflexionar sobre la enfermedad, en línea con su mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará el próximo miércoles.
A la luz del Evangelio del día, el Papa recordó que “la experiencia de la curación de los enfermos ha ocupado buena parte de la misión pública de Cristo y nos invita una vez más a reflexionar sobre el sentido y el valor de la enfermedad en toda situación en que pueda encontrarse el ser humano”.
Benedicto XVI quiso reflexionar sobre la realidad de la enfermedad, que “aunque forma parte de la existencia humana, nunca conseguimos habituarnos a ella”.
La razón, explicó no es que “a veces llegue a ser pesada y grave”, sino que “esencialmente estamos hechos para la vida, para la vida completa”.
“Nuestro instinto interior nos hace pensar en Dios como plenitud de vida, es más, como Vida eterna y perfecta. Cuando somos probados por el mal y nuestras oraciones parecen resultar vanas, surgen en nosotros la duda y, angustiados, nos preguntamos: ¿cuál es la voluntad de Dios?”.
A este profundo interrogante de la existencia humana quiso responder Jesús con un signo, las numerosas curaciones.
“Jesús no deja dudas: Dios – del que Él mismo ha revelado su rostro – es el Dios de la vida, que nos libra de todo mal”, afirmó.
En este sentido, las curaciones de Jesús “son signos: guían hacia el mensaje de Cristo, nos guían hacia Dios y nos dan a entender que la verdadera y más profunda enfermedad del hombre es la ausencia de Dios, de la fuente de la verdad y del amor”.
“Sólo la reconciliación con Dios puede darnos la verdadera curación, la verdadera vida, porque una vida sin amor y sin verdad no sería verdadera vida. El Reino de Dios es precisamente la presencia de verdad y de amor, y así es curación en lo profundo de nuestro ser”, añadió el Papa.
Acción de la Iglesia
Esta obra curativa de Jesús “se prolonga en la Iglesia”, explica el Papa, mediante los sacramentos y mediante la asistencia a los enfermos, que muestra “el rostro de amor de Dios”.
“¡Cuántos cristianos -sacerdotes, religiosos y laicos- han prestado y siguen prestando en todas partes del mundo sus manos, sus ojos y sus corazones a Cristo, verdadero médico de los cuerpos y de las almas!”, añadió el Papa.
El Papa pidió especialmente “por todos los enfermos, especialmente por los más graves, que no pueden de ninguna forma proveer a sí mismos, sino que dependen totalmente de los cuidados de otros”.
“Que cada uno de ellos pueda experimentar, en la solicitud de quienes están cerca, el poder del amor de Dios y la riqueza de su gracia que nos salva”, concluyó.
Por su parte, el Papa anunció que el miércoles, Jornada Mundial del Enfermo, tiene previsto encontrarse con los enfermos y los peregrinos que acudirán a la Basílica de San Pedro, y dio una especial bendición “a todos los enfermos, a los agentes sanitarios y a los voluntarios de todas partes del mundo”.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Benedicto XVI propone el ayuno como ayuda para saciar el hambre de Dios

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 3 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- El valor y el sentido del ayuno como "un arma espiritual" es la propuesta que presenta Benedicto XVI en su mensaje para esta Cuaresma. El documento fue presentado este martes en una rueda de prensa en la Santa Sede.
"Podemos preguntarnos qué valor y qué sentido tiene para nosotros, los cristianos privarnos de algo que en sí mismo sería bueno y útil para nuestro sustento", se interroga el Santo Padre en su mensaje.
De este modo,en su propuesta para la Cuaresma, que comenzará el 25 de febrero, Miércoles de Ceniza, y se extenderá hasta el 5 de abril, Domingo de Ramos, se detiene a analizar el sentido que ha tenido esta práctica tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.
La visión cristiana
De este modo el pontífice muestra cómo Jesús habla del verdadero ayuno que consiste "en cumplir la voluntad del Padre Celestial".
Ejemplo que también da al responder a Satanás, quien durante los 40 días en el desierto dice "no sólo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de al boca de Dios".
El Papa aclara de esta manera que el verdadero ayuno "tiene como finalidad comer el alimento verdadero que es hacer la voluntad del Padre".
"Con el ayuno el creyente desea someterse humildemente a Dios confiando en su bondad y misericordia", subraya.
La devaluación del ayuno
El ayuno hoy "ha perdido un poco su valor espiritual", aclara después el mensaje, pues muchas veces se reduce a una "medida terapéutica para el cuidado del propio cuerpo".
Benedicto XVI señala que la práctica del ayuno contribuye a "dar unidad a la persona, cuerpo y alma ayudándola a evitar el pecado y a acrecer la intimidad con el Señor"
"Privarse del alimento material que nutre el cuerpo facilita una disposición interior a escuchar a Cristo y a nutrirse de su palabra de salvación" y asegura que con esta practica, junto con la de la oración "le permitimos que venga a saciar el hambre mas profunda que experimentamos en lo intimo de nuestro corazón".
El Santo Padre resalta también el significado social del ayuno, diciendo que éste "nos ayuda a tomar conciencia de la situación en la que viven muchos de nuestros hermanos".
Por ello exhorta a las parroquias "a intensificar durante la cuaresma la práctica del ayuno personal y comunitario, cuidando asimismo la escucha de la Palabra de Dios, la oración y la limosna"
El Papa asegura que esta práctica es "un arma espiritual para luchar contra cualquier posible apego desordenado a nosotros mismos" .
Asimismo ayuda "al discípulo de Cristo a controlar los apetitos de la naturaleza debilitada por el pecado original cuyos efectos negativos afectan toda la personalidad humana".
En definitiva, gracias al ayuno, para el pontífice la Cuaresma es el tiempo ideal "para alejar todo lo que distrae el espíritu y para intensificar lo que alimenta el alma y la abre al amor de Dios y del prójimo".

martes, 27 de enero de 2009

El Papa quiere lanzar campaña contra el hambre en el mundo

VATICANO, 27 Ene. 09 (ACI).-La Sala de Prensa de la Santa Sede anunció que el próximo 3 de febrero, al presentar el mensaje del Papa Benedicto XVI para la Cuaresma 2009 que lleva como título "Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre (Mt. 4, 2)", el Santo Padre lanzará de este modo una campaña contra el hambre en el mundo.
La conferencia de prensa para la presentación de esta iniciativa se realizará en al Aula Juan Pablo II de la Sala Stampa de la Santa Sede, a las 11:30 a.m. –hora local– en la que intervendrán el Cardenal Josef Cordes, Presidente del Pontificio Consejo "Cor Unum"; y Josette Sheeran, Directora Ejecutiva del Programa Alimentario Mundial de las Naciones Unidas (WFP).

lunes, 26 de enero de 2009

Benedicto XVI explica qué es la conversión cristiana

VATICANO, 25 Ene. 09 (ACI).-Miles de personas se reunieron este mediodía en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien explicó de manera elocuente y sencilla en qué consiste la conversión cristiana según el modelo paulino.
"La conversión consiste en creer en la muerte y resurrección de Jesús como realidades que se han dado para cada uno y que solo de la mano de Cristo es posible conocer y vivir la riqueza de su amor", dijo el Pontífice."Saulo se convirtió, porque gracias a la luz divina, 'creyó en el Evangelio'. En esto consiste nuestra y su conversión: en creer en Jesús, muerto y resucitado, y abrirse a la iluminación de su gracia divina", dijo el Santo Padre.
El Papa hizo notar que si bien en el caso de Pablo "algunos prefieren no hablar de conversión, … la experiencia del Apóstol puede ser modelo de toda auténtica conversión cristiana. … Ésta maduró en el encuentro con Cristo resucitado: y fue este encuentro aquello que hizo cambiar radicalmente su existencia. Comprendió que su salvación no depende de las obras buenas realizadas según la ley, sino del hecho que Jesús también murió por él y había resucitado".
Seguidamente el Pontífice explicó el significado de la conversión: "Convertirse significa creer que Jesús 'se ha dado a sí mismo por mí', muriendo en la cruz y resucitando, vive conmigo y en mi. Confiándome a la potencia de su perdón, dejándome tomar de la mano, puedo salir de las arenas movedizas del orgullo y del pecado, de la mentira y de la tristeza, del egoísmo y de toda falsa seguridad, para conocer y vivir la riqueza de su amor".
Asímismo, explicó la importancia de la conversión en vistas a la conclusión de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos: "El Apóstol nos indica la actitud espiritual adecuada para poder caminar en la vía de la comunión"; y pidió a María "nos obtenga el don de la verdadera conversión".
El Santo Padre rezó el Ángelus, saludó a los presentes en diversos idiomas e impartió su Bendición Apostólica, tras recordar la importancia de la Jornada mundial contra la Lepra que se celebra este domingo.

El Papa en YouTube quiere ayudar a “quienes buscan respuestas”

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 25 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El Papa aludió hoy, durante los saludos a los peregrinos de lengua inglesa congregados en la plaza de San Pedro para el rezo del Ángelus, a la nueva presencia del Vaticano en el canal YouTube de internet, anunciada el pasado viernes por la Santa Sede.
"Espero que esta iniciativa enriquecerá a una amplia gama de personas - incluyendo a aquellos que aún no han encontrado una respuesta a su búsqueda espiritual - a través del conocimiento y amor de Jesucristo cuyo mensaje de Buena Noticia la Iglesia quiere llevar hasta el confín de la tierra", afirmó.
El pontífice se refirió también al Mensaje de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de este año, que se dio a conocer también el viernes, y en el que el Papa habla a los jóvenes de la "generación digital" sobre el uso correcto de las nuevas tecnologías.
"Indudablemente, el uso sabio de las tecnologías de la comunicación permite a las comunidades formarse en vías que promueven la búsqueda de la verdad, el bien y la belleza, trascendiendo las fronteras geográficas y las divisiones étnicas", afirmó. "Con este fin, el Vaticano ha lanzado una nueva iniciativa que hará la información y las noticias de la Santa Sede más accesible en la red".
Jornada Mundial de la Lepra
El Papa quiso recordar hoy también la Jornada Mundial de los Enfermos de Lepra, instituida hace 55 años por Raoul Follereau.
"La Iglesia, en las huellas de Jesús, tiene siempre una atención particular para las personas marcadas por esta enfermedad", explicó el Papa, recordando el Mensaje difundido hace unos días por el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud.
En este sentido alabó la reciente Declaración del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, solicitando a los Estados la tutela de los enfermos de lepra y de sus familiares. "Por mi parte, les aseguro mi oración y renuevo el ánimo a cuantos luchan con ellos para la curación plena y una buena inserción social", añadió.
Año nuevo en Asia
También quiso el Papa felicitar a los países asiáticos que celebrarán próximamente el nuevo año lunar.
"Les auguro que vivan esta fiesta en alegría. La alegría es la expresión del estar en armonía con uno mismo: y esto sólo puede derivar de estar en armonía con Dios y con su creación", afirmó el Papa, augurando "que la alegría viva siempre en el corazón de todos los ciudadanos de estas naciones, tan queridas por mí, y se irradie en el mundo".

San Pablo ayuda a entender el significado de la conversión, según el Papa

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 25 de enero de 2009 (ZENIT.org).- La experiencia de san Pablo puede ser "un modelo para toda auténtica conversión cristiana", afirmó hoy Benedicto XVI, durante el rezo del Ángelus con los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro.
Gracias a la conversión de Pablo, explicó el Papa, aludiendo a la fiesta de la Conversión de San Pablo que hoy celebra toda la Iglesia, "podemos comprender el verdadero significado de la conversión evangélica".
Aunque en el caso de Pablo "algunos prefieren no utilizar la palabra 'conversión', porque dicen que él ya era creyente y no tuvo que abandonar su fe para adherirse a Cristo", el Papa recuerda que la experiencia de Pablo maduró en el encuentro con Cristo resucitado".
"Fue este encuentro el que le cambió radicalmente la existencia. En el camino de Damasco sucedió para él lo que Jesús pide en el Evangelio de hoy: Saulo se convirtió porque, gracias a la luz divina, 'creyó en el Evangelio'", explicó.
"Su conversión y la nuestra -observó el Pontífice-, consiste en creer en Jesús muerto y resucitado y en abrirse a la iluminación de su gracia divina".
En aquel momento, de hecho, "Saulo comprendió que su slavación no dependía de las obras buenas realizadas según la ley, sino del hecho de que Jesús había muerto también por él -el perseguidor- y que estaba, y está, resucitado".
Según el Papa, "esta verdad, que gracias al bautismo ilumina la existencia de todo cristiano, alumbra completamente nuestra forma de vivir".
Convertirse, por tanto, significa "creer que Jesús se ha entregado a sí mismo por mí, muriendo en la cruz, y que resucitado, vive conmigo y en mí".
Confiando en "el poder de su perdón, explicó el Papa, podemos "salir de las arenas movedizas del orgullo y del pecado, de la mentira y de la tristeza, del egoísmo y de toda falsa seguridad, para conocer y vivir la riqueza de su amor".
Ecumenismo y conversión
El Papa afirmó que la invitación a la conversión era particularmente oportuna en este domingo, en el que coincide esta fiesta paulina con la conclusión de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que había comenzado el 18 de enero.
La conversión "es la actitud espiritual adecuada que nos indica el Apóstol para poder progresar en el camino de la comunión", explicó.
"Los cristianos aún no hemos conseguido la meta de la unidad plena, pero si nos dejamos convertir continuamente por el Señor Jesús, llegaremos seguramente", constató Benedicto XVI.
El Papa pidió la intercesión de la Virgen para que "nos obtenga el don de una conversión verdadera, para que cuanto antes se realice el anhelo de Cristo: Ut unum sint".

El Papa recuerda que la Virgen María “nos hace hermanos y unos une”

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 22 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI dedicó este miércoles un emocionado e improvisado discurso a la Virgen María como "promotora de la unidad" entre los hombres, en agradecimiento por haber recibido la ciudadanía honoraria de la localidad austríaca de Mariazell, sede de uno de los santuarios marianos más importantes de Europa.
Esta distinción le fue conferida en presencia del Alcalde, Helmut Pertl, del obispo de Graz-Seckau, monseñor Egon Kapellari, y del rector del Santuario de Mariazell, padre Karl Schauer, O.S.B. Ante ellos, el Papa expresó vivamente su agradecimiento.
"Según las previsiones humanas, en esta vida no podré volver a peregrinar allí físicamente, pero ahora vivo allí de verdad y en este sentido estoy presente siempre", afirmó. "Estoy contento de ser de casa con el corazón, y también ahora de derecho, por así decirlo, en Mariazell".
El Papa recordó dos visitas anteriores al Santuario, y contó algunas anécdotas vividas con el obispo y el rector allí presentes, especialmente en su última visita a causa de la lluvia torrencial que les sorprendió.
Por otro lado, puso de manifiesto la importancia que este santuario, muy venerado por los católicos alemanes, ha tenido en la historia europea: "Mariazell es mucho más que un 'lugar': es la actualización de la historia viva de una peregrinación de fe y de oración durante los siglos", explicó.
En esta peregrinación, añadió el Papa, "no están solamente las oraciones y las invocaciones de los hombres, sino que está presente también la realidad de una respuesta: sentimos que la respuesta existe, que no alargamos la mano hacia algo desconocido, sino que Dios existe, y que a través de su Madre quiere estar particularmente cercano a nosotros".
Además, Mariazell expresa "lo que Europa ha sido capaz de construir y de donde procede todo aquello que hoy forma su identidad, y a través de qué Europa podrá volver siempre de nuevo a ser ella misma: a través del encuentro con el Señor, al cual nos conduce su Madre", añadió el Papa.
La verdadera grandeza
Benedicto XVI recordó que la Virgen de Mariazell ha recibido importantes títulos durante la historia, como "gran madre" de Austria y de los pueblos eslavos, en este santuario visitado por miles de personas durante los siglos, hasta el punto que Mariazell se consideraba el centro espiritual del Imperio Austrohúngaro.
Sin embargo, añadió, la Virgen "nos enseña que lo que es verdaderamente 'grande' no es el hecho de ser 'inalcanzable'".
María "manifiesta precisamente su grandeza en el hecho de que Ella se dirige a los pequeños y está presente para los pequeños, que podemos acudir a ella en cualquier momento, sin tener que pagar ningún billete de entrada, simplemente llevando el corazón", explicó el Papa.
Estas grandeza por tanto no tiene que ver con "la majestad exterior", añadió, sino con "la bondad del corazón que ofrece a todos la experiencia de lo que significa estar juntos".
"En los paseos que hago en los paisajes de los recuerdos, vuelvo siempre a hacer una parada en Mariazell, precisamente porque siento que allí la Madre nos sale al encuentro y nos reúne a todos", concluyó el Papa.

martes, 20 de enero de 2009

El Papa pide en un videomensaje "una cultura y una política de la familia"

CIUDAD DE MÉXICO, domingo, 18 enero 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha alentado la movilización social para promover "una cultura y una política de la familia" en el videomensaje dirigido al evento festivo y testimonial del Encuentro Mundial de las Familias, celebrado en México.
Es necesario, asegura el pontífice, "desarrollar una cultura y una política de la familia, que sean impulsadas también de manera organizada por las familias mismas".
Con sus palabras, el Papa alentó "a unirse a las asociaciones que promueven la identidad y los derechos de la familia, según una visión antropológica coherente con el Evangelio", e invitó "a dichas asociaciones a coordinarse y a colaborar entre ellas para que su actividad sea más incisiva".
El intenso frío y la lluvia que azotó este sábado por la noche el noreste de la ciudad de México, impidió la transmisión del videomensaje en la gran explanada de la Basílica de Guadalupe al final del evento festivo de las familias, según estaba previsto.
El mensaje se transmitió a todos los participantes en la misa de clausura de este domingo, que fue presidida por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, y en la que estuvo conectado gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación Benedicto XVI.
El obispo de Roma recordó que la familia es "célula vital de la sociedad, el primer y decisivo recurso para su desarrollo, y tantas veces el último amparo de las personas a las que las estructuras establecidas no llegan a cubrir satisfactoriamente en sus necesidades".
"Por su función social esencial --añadió--, la familia tiene derecho a ser reconocida en su propia identidad y a no ser confundida con otras formas de convivencia, así como a poder contar con la debida protección cultural, jurídica, económica, social, sanitaria y, muy particularmente, con un apoyo que, teniendo en cuenta el número de los hijos y los recursos económicos disponibles, sea suficiente para permitir la libertad de educación y de elección de la escuela".
La familia, "Evangelio vivo" que todos pueden leer
El Santo Padre consideró que la familia cristiana, "viviendo la confianza y la obediencia filial a Dios, la fidelidad y la acogida generosa de los hijos, el cuidado de los más débiles y la prontitud para perdonar, se convierte en un Evangelio vivo, que todos pueden leer, en signo de credibilidad quizás más persuasivo y capaz de interpelar al mundo de hoy".
En este contexto, el Papa dejó a la familia la tarea de presentar "su testimonio de vida y su explícita profesión de fe a los diversos ámbitos de su entorno, como la escuela y las diversas asociaciones".
Asimismo, pidió a las familias que se comprometan "en la formación catequética de sus hijos y las actividades pastorales de su comunidad parroquial, especialmente aquellas relacionadas con la preparación al matrimonio o dirigidas específicamente a la vida familiar".
"Trabajar por la familia es trabajar por el futuro digno y luminoso de la humanidad y por la edificación del Reino de Dios". La familia, concluyó, está llamada "a ser evangelizada y evangelizadora, humana y humanizadora".
El evento testimonial y festivo, también presidido por el cardenal Bertone, legado pontificio, giró en torno al rezo del Rosario, cuyos misterios gozosos estuvieron intercalados por los testimonios de familias de los cinco continentes. La ceremonia estuvo animada por música de reconocidos artistas tanto mexicanos como de otros países.
El evento en el que participaron unas 20 mil personas concluyó con un espectáculo de fuegos artificiales.