VATICANO, 03 Sep. 08 (ACI).-El Papa Benedicto XVI señaló en la Audiencia General de hoy que el Cristianismo no es una nueva filosofía ni una nueva moral; y que la conversión del cristiano solo puede explicarse en el encuentro de la persona concreta con Jesucristo; y no a través de categorías psicológicas.En el Aula Pablo VI del Vaticano, el Santo Padre dedicó la audiencia de hoy a la conversión del Apóstol de Gentes y explicó que el Cristianismo "no es una nueva filosofía, una nueva moral; solo somos cristianos si encontramos a Cristo" como lo hizo San Pablo.El Pontífice comentó luego que al referirse al hecho que marcó su vida camino a Damasco, "San Pablo no designó sin embargo este evento como una conversión. ¿Por qué? Existen muchas hipótesis, pero creo que el motivo es muy claro: esta transformación de su vida no fue fruto de un proceso psicológico, de una maduración o una evolución intelectual y moral sino fruto del encuentro con Cristo Jesús"."Esta renovación de Pablo no se puede explicar de otro modo; los análisis psicológicos no pueden aclarar y resolver el problema; solo el evento, el encuentro fuerte con Cristo, es la clave para entender qué sucedió", precisó el Papa.Para entender lo que sucedió con el Apóstol mientras se dirigía a Damasco, "tenemos dos tipos de fuentes", explicó Benedicto XVI. "La primera y más popular son los tres relatos de San Lucas en los Hechos de los Apóstoles, en los que narra lo acaecido". Sin embargo, precisó, los detalles a los que hace referencia el evangelista: la luz del cielo, la caída a tierra, la ceguera, "se refieren al centro del acontecimiento: Cristo Resucitado aparece como una luz espléndida que habla a Saulo, transforma su pensamiento, su misma vida". "El centro de la narración de San Lucas es este encuentro con Cristo que cambió profundamente la vida de San Pablo y en este sentido se puede y se debe hablar realmente de una conversión".Benedicto XVI afirmó que "el segundo tipo de fuente son las mismas cartas de San Pablo", que "nunca habló sobre los detalles de este evento, porque quizá pensaba que todos conocían su historia esencial, todos sabían que se había transformado de perseguidor en Apóstol ferviente de Cristo, fruto no de una propia reflexión, sino de un evento fuerte, un encuentro con el Resucitado".El Papa dijo luego que en algunos de sus escritos, el Apóstol relata "que la aparición del Resucitado –de la que también él es un verdadero testigo– es el fundamento de su apostolado" y de "su nueva vida". Dirigiéndose a los miles de peregrinos presentes en el Aula Pablo VI, Benedicto XVI señaló además que aunque Cristo "no se muestre a nosotros de ese modo irresistible y luminoso como a Pablo para hacerlo apóstol de todas las gentes", también podemos encontrarlo "en la lectura de la Sagrada Escritura, en la oración, en la vida litúrgica de la Iglesia, tocar el corazón de Cristo y sentir que Cristo toca nuestro corazón. Y solo en esta relación personal con Cristo, solo en este encuentro con el Resucitado, somos realmente cristianos".
jueves, 4 de septiembre de 2008
domingo, 31 de agosto de 2008
La cruz no es facultativa sino una misión que debe abrazarse con amor, dice el Papa
VATICANO, 31 Ago. 08 / 06:10 am (ACI).- Este medio día miles de fieles y peregrinos se dieron cita en Castelgandolfo para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien en sus palabras introductorias a la oración mariana recordó que ante el mal, la única respuesta es la fuerza del amor que vence al odio por lo que para todo cristiano llevar la Cruz no es algo facultativo sino una misión que debe ser abrazada con amor.
El Pontífice meditó sobre el Evangelio de hoy dirigiéndose a la figura del Apóstol Pedro, quien “mientras el domingo pasado admiramos por su sincera fe en Jesús, proclamado Mesías e Hijo de Dios, esta vez muestra una fe aún inmadura y demasiado apegada a la ‘mentalidad de este mundo’”.
“Es evidente que el Maestro y el discípulo siguen dos modos de pensar opuestos. Pedro, según una lógica humana, está convencido que Dios no permitiría nunca que su Hijo termine su misión muriendo en la cruz. Jesús, por el contrario, sabe que el Padre, en su inmenso amor por los hombres, lo ha enviado a dar la vida por ellos, y que si esto implica la pasión y la cruz, es justo que así sea”, precisó el Papa.
Asimismo, el Santo Padre hizo notar que Jesús “sabe que la última palabra será la resurrección. La protesta de Pedro, si bien es pronunciada de buena fe y por sincero amor hacia el Maestro, es vista por Jesús como una tentación, una invitación a salvarse a sí mismo, cuando solamente perdiendo su vida podrá recibir la nueva y eterna vida para todos nosotros”.
Continuando con su meditación, Benedicto XVI recordó que “si para salvarnos, el Hijo de Dios ha tenido que sufrir y morir crucificado, no es ciertamente por un cruel designio del Padre celeste” sino que se debe a la “gravedad de la enfermedad de la que nos tenía que curar: un mal tan serio y mortal al punto de exigir toda su sangre”.
“En efecto –prosiguió– es con su muerte y resurrección que Jesús ha vencido al pecado y a la muerte restableciendo la señoría de Dios. Pero la lucha no ha terminado: el mal existe y resiste todas las generaciones hasta nuestros días. ¿Qué son los horrores de la guerra, la violencia contra los inocentes, la miseria y la injusticia con los débiles, sino la oposición del mal al reino de Dios? ¿Y cómo responder a tanta maldad si no es con la fuerza desarmada del amor que vence el odio, de la vida que no teme la muerte?”
Más adelante el Papa destacó que para cumplir la obra de salvación el Redentor llama a hombres y mujeres a tomar la cruz y seguirlo y que “para los cristianos el llevar la cruz no es algo facultativo, sino una misión que debe ser abrazada por amor. Cristo no cesa de proponer a todos una clara invitación: quien quiere ser mi discípulo, que renuncie al propio egoísmo y lleve conmigo la cruz”.
Seguidamente, el Santo Padre rezó el Ángelus, saludó a los presentes en diversos idiomas e impartió su Bendición Apostólica.
El Pontífice meditó sobre el Evangelio de hoy dirigiéndose a la figura del Apóstol Pedro, quien “mientras el domingo pasado admiramos por su sincera fe en Jesús, proclamado Mesías e Hijo de Dios, esta vez muestra una fe aún inmadura y demasiado apegada a la ‘mentalidad de este mundo’”.
“Es evidente que el Maestro y el discípulo siguen dos modos de pensar opuestos. Pedro, según una lógica humana, está convencido que Dios no permitiría nunca que su Hijo termine su misión muriendo en la cruz. Jesús, por el contrario, sabe que el Padre, en su inmenso amor por los hombres, lo ha enviado a dar la vida por ellos, y que si esto implica la pasión y la cruz, es justo que así sea”, precisó el Papa.
Asimismo, el Santo Padre hizo notar que Jesús “sabe que la última palabra será la resurrección. La protesta de Pedro, si bien es pronunciada de buena fe y por sincero amor hacia el Maestro, es vista por Jesús como una tentación, una invitación a salvarse a sí mismo, cuando solamente perdiendo su vida podrá recibir la nueva y eterna vida para todos nosotros”.
Continuando con su meditación, Benedicto XVI recordó que “si para salvarnos, el Hijo de Dios ha tenido que sufrir y morir crucificado, no es ciertamente por un cruel designio del Padre celeste” sino que se debe a la “gravedad de la enfermedad de la que nos tenía que curar: un mal tan serio y mortal al punto de exigir toda su sangre”.
“En efecto –prosiguió– es con su muerte y resurrección que Jesús ha vencido al pecado y a la muerte restableciendo la señoría de Dios. Pero la lucha no ha terminado: el mal existe y resiste todas las generaciones hasta nuestros días. ¿Qué son los horrores de la guerra, la violencia contra los inocentes, la miseria y la injusticia con los débiles, sino la oposición del mal al reino de Dios? ¿Y cómo responder a tanta maldad si no es con la fuerza desarmada del amor que vence el odio, de la vida que no teme la muerte?”
Más adelante el Papa destacó que para cumplir la obra de salvación el Redentor llama a hombres y mujeres a tomar la cruz y seguirlo y que “para los cristianos el llevar la cruz no es algo facultativo, sino una misión que debe ser abrazada por amor. Cristo no cesa de proponer a todos una clara invitación: quien quiere ser mi discípulo, que renuncie al propio egoísmo y lleve conmigo la cruz”.
Seguidamente, el Santo Padre rezó el Ángelus, saludó a los presentes en diversos idiomas e impartió su Bendición Apostólica.
martes, 26 de agosto de 2008
El Papa destaca importancia de la música para transmitir experiencias del alma
CASTELGANDOLFO, 25 Ago. 08 (ACI).-El Papa Benedicto XVI agradeció el concierto ofrecido en su honor en la Sala de los Suizos del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, y en su discurso pronunciado al finalizar el mismo resaltó la importancia de la música para transmitir las profundas experiencias del alma.Tras agradecer a Ivonne Timoianu en el violonchelo y el que fuera Embajador de Austria ante la Santa Sede, Christoph Cornaro en el piano por la "magistral interpretación que ha suscitado en nosotros emociones y manifestaciones espirituales profundas" del "Viaje de invierno" de Franz Schubert, uno de los compositores favoritos del Santo Padre, Benedicto XVI comentó que esta pieza describe "una intensa atmósfera de triste soledad provocada por su delicado estado de salud y sus decepciones sentimentales y profesionales". "Es un viaje interior que el célebre compositor austriaco escribió en 1827, sólo un año antes de su prematura muerte a la edad de 31 años", añadió."Cuando Schubert hace entrar a un texto poético en su universo sonoro, lo interpreta a través de un enlace melódico que penetra en el alma con dulzura, llevando también a quien lo escucha a sentir el mismo consumirse nostálgico del músico, la misma llamada de esa verdad del corazón que va más allá de cualquier racionalidad. Nace de este modo una pintura que habla de genuina cotidianidad, de nostalgia, de introspección, y de futuro", prosiguió el Papa. "El joven Schubert, espontáneo y exuberante, tuvo éxito al comunicar –también a nosotros esta noche– lo que él ha vivido y experimentado. Es merecido por tanto el reconocimiento que universalmente se le concede a este ilustre genio de la música, que honra la civilización europea, y la gran cultura y espiritualidad de la Austria cristiana y católica", dijo luego el Santo Padre. Finalmente, Benedicto XVI destacó que "interiormente confortados por la espléndida experiencia musical de esta noche, renovamos nuestro agradecimiento a quienes han promovido esta velada y a quienes la han realizado magníficamente. Saludo también cordialmente a los aquí presentes y a todos imparto con afecto mi Bendición".
lunes, 25 de agosto de 2008
El Papa invita a cristianos a confiar y darse a Cristo, "aquel que nunca falla"
VATICANO, 24 Ago. 08 (ACI).-Este mediodía miles de personas se reunieron en la plaza central de Castelgandolfo para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI quien recordó que la figura de Jesús es fundamental para todo cristiano pues por él vale la pena dejarlo todo y siempre estará a nuestro lado."Cristo es el verdadero 'tesoro' por el cual vale la pena sacrificarlo todo; Él es el amigo que nunca nos abandona porque conoce las esperanzas más íntimas de nuestro corazón", fue la exhortación que el Pontífice hizo extensiva a todos los cristianos al meditar el Evangelio hodierno.En efecto el Santo Padre hizo suyas la respuesta del Apóstol Pedro a la pregunta de Jesús sobre su propia identidad. "Jesús es el 'Hijo del Dios vivo', el Mesías prometido, venido a la tierra para ofrecer a la humanidad la salvación y para satisfacer la sed de vida y de amor que habita en todo ser humano".Más adelante el Papa hizo también una reflexión sobre la afirmación que hace Cristo ante las respuesta de Pedro: "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia…". "Es la primera vez que Jesús habla de la Iglesia, cuya misión es la realización del grandioso designio de Dios de reunir en Cristo a la humanidad entera en una única familia"."La misión de Pedro y de sus sucesores –continuó el Papa- es justamente la de servir a la unidad de la única Iglesia de Dios formada por judíos y paganos; su ministerio indispensable es lograr que ésta nunca se identifique con una sola nación o con una sola cultura, sino que sea la Iglesia de todos los pueblos para hacer presente entre los hombres, marcados por innumerables divisiones y contrastes, la paz de Dios y la fuerza renovadora de su amor".Ante tal responsabilidad el Papa se dirigió a los presentes diciendo: "Cada vez me doy más cuenta del compromiso y de la importancia del servicio a la Iglesia y al mundo que el Señor me ha confiado. Por esto pido a vosotros queridos hermanos y hermanas que me sostengan con vuestra oración para que, fieles a Cristo, juntos podamos anunciar y testimoniar su presencia e nuestro tiempo".Seguidamente el Santo Padre rezó el Ángelus, saludó en diversas lenguas a los presentes e impartió su Bendición Apostólica.
Benedicto XVI: “La misión del Papa, servir a la unidad de la única Iglesia”
CASTEL GANDOLFO, domingo 24 de agosto de 2008 (ZENIT.org) “ La misión de Pedro, y de sus sucesores, es precisamente la de servir a esta unidad de la única Iglesia de Dios”, explicó hoy el Papa a los peregrinos congregados en el patio del palacio apostólico de Castel Gandolfo para el rezo del Ángelus.
Benedicto XVI dedicó su reflexión al evangelio de hoy, que relata la profesión de fe del apóstol Pedro, a profundizar en el “ministerio petrino” y a su “particular misión” en relación con la unidad de la Iglesia.
El Papa citó el diálogo entre Jesús y Pedro: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo. A esta inspirada profesión de fe por parte de Pedro, Jesús replica: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos”.
“Fue la primera vez que Jesús habla de la Iglesia, cuya misión es la actualización del diseño grandioso de Dios de reunir en Cristo a la humanidad entera en una única familia”, explicó.
En este sentido, añadió, “la misión de Pedro, y de sus sucesores, es precisamente la de servir a esta unidad de la única Iglesia de Dios formada por judíos y paganos”.
“El ministerio indispensable de Pedro es el de hacer que la Iglesia no se identifique nunca con una sola nación, con una sola cultura, sino que sea la Iglesia de todos los pueblos, para hacer presente entre los hombres , marcados por numerosas divisiones y contrastes, la paz de Dios y la fuerza renovadora de su amor”.
“Servir por tanto a la unidad interior que proviene de la paz de Dios, la unidad de cuantos en Jesucristo se han convertido en hermanos y hermanas: ésta es la misión peculiar del Papa, Obispo de Roma y sucesor de Pedro”, explicó el Papa.
Benedicto XVI confió a los presentes que esta tarea comporta una “enorme responsabilidad”, frente a la cual él mismo necesita ser sostenido por la oración de los fieles.
“Advierto cada vez más el compromiso y la importancia del servicio a la Iglesia y al mundo que el Señor me ha confiado. Por esto os pido, queridos hermanos y hermanas que me sostengáis con vuestra oración, para que, fieles a Cristo, podamos juntos anunciar y testimoniar su presencia en este nuestro tiempo”, dijo el Papa a los presentes.
Por otro lado, el Papa se refirió a la pregunta que Jesús dirige a sus discípulos, “¿Y vosotros quién decís que soy yo?”, afirmando que esta pregunta “se dirige a nosotros los cristianos, pero al mismo tiempo a todo hombre y mujer”.
La Iglesia continúa hoy repitiendo la solemne profesión de Pedro, añade el Papa. “¡Sí, Jesús, tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo! Lo hacemos con la conciencia de que Cristo es el verdadero “tesoro” por el que vale la pena sacrificarlo todo”.
“Él es el amigo que nunca nos abandona, porque conoce las esperanzas más íntimas de nuestro corazón. Jesús es el “Hijo del Dios vivo”, el Mesías prometido, venido a la tierra para ofrecer a la Humanidad la salvación y para satisfacer la sed de vida y amor que habita en todo ser humano”.
“¡Qué beneficio tendría la humanidad si acogiera este anuncio que trae consigo la alegría y la paz!”, añadió el Papa.
Benedicto XVI dedicó su reflexión al evangelio de hoy, que relata la profesión de fe del apóstol Pedro, a profundizar en el “ministerio petrino” y a su “particular misión” en relación con la unidad de la Iglesia.
El Papa citó el diálogo entre Jesús y Pedro: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo. A esta inspirada profesión de fe por parte de Pedro, Jesús replica: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos”.
“Fue la primera vez que Jesús habla de la Iglesia, cuya misión es la actualización del diseño grandioso de Dios de reunir en Cristo a la humanidad entera en una única familia”, explicó.
En este sentido, añadió, “la misión de Pedro, y de sus sucesores, es precisamente la de servir a esta unidad de la única Iglesia de Dios formada por judíos y paganos”.
“El ministerio indispensable de Pedro es el de hacer que la Iglesia no se identifique nunca con una sola nación, con una sola cultura, sino que sea la Iglesia de todos los pueblos, para hacer presente entre los hombres , marcados por numerosas divisiones y contrastes, la paz de Dios y la fuerza renovadora de su amor”.
“Servir por tanto a la unidad interior que proviene de la paz de Dios, la unidad de cuantos en Jesucristo se han convertido en hermanos y hermanas: ésta es la misión peculiar del Papa, Obispo de Roma y sucesor de Pedro”, explicó el Papa.
Benedicto XVI confió a los presentes que esta tarea comporta una “enorme responsabilidad”, frente a la cual él mismo necesita ser sostenido por la oración de los fieles.
“Advierto cada vez más el compromiso y la importancia del servicio a la Iglesia y al mundo que el Señor me ha confiado. Por esto os pido, queridos hermanos y hermanas que me sostengáis con vuestra oración, para que, fieles a Cristo, podamos juntos anunciar y testimoniar su presencia en este nuestro tiempo”, dijo el Papa a los presentes.
Por otro lado, el Papa se refirió a la pregunta que Jesús dirige a sus discípulos, “¿Y vosotros quién decís que soy yo?”, afirmando que esta pregunta “se dirige a nosotros los cristianos, pero al mismo tiempo a todo hombre y mujer”.
La Iglesia continúa hoy repitiendo la solemne profesión de Pedro, añade el Papa. “¡Sí, Jesús, tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo! Lo hacemos con la conciencia de que Cristo es el verdadero “tesoro” por el que vale la pena sacrificarlo todo”.
“Él es el amigo que nunca nos abandona, porque conoce las esperanzas más íntimas de nuestro corazón. Jesús es el “Hijo del Dios vivo”, el Mesías prometido, venido a la tierra para ofrecer a la Humanidad la salvación y para satisfacer la sed de vida y amor que habita en todo ser humano”.
“¡Qué beneficio tendría la humanidad si acogiera este anuncio que trae consigo la alegría y la paz!”, añadió el Papa.
miércoles, 20 de agosto de 2008
“La santidad no es el privilegio de unos pocos”, advierte el Papa
CASTEL GANDOLFO, miércoles, 20 de agosto de 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI aclaró este miércoles que la santidad no es un privilegio de pocos y aseguró que a Dios le gustan los santos "normales".
"La santidad se ofrece a todos; es, en realidad, el destino común de todos los hombres llamados a ser hijos de Dios", afirmó durante la audiencia general que concedió a unos 4.000 peregrinos congregados en la residencia pontificia de Castel Gandolfo.
La experiencia personal de los santos "muestra que la santidad no es un lujo, no es un privilegio de unos pocos, una meta imposible para un hombre normal", explicó.
Según el Papa, la santidad "se ofrece a todos; naturalmente no todos los santos son iguales: son de hecho, como he dicho, el espectro de la luz divina. Y no es necesariamente un gran santo el que posee carismas extraordinarios".
De hecho, añadió, "hay muchísimos cuyos nombres sólo Dios conoce, porque en la tierra han llevado una existencia aparentemente normalísima. Y precisamente son estos santos 'normales' los santos que Dios habitualmente quiere".
El obispo de Roma invita a los fieles a aprovechar el verano "para repasar la biografía y los escritos de cierto santo o santa en particular".
"Día tras día la Iglesia nos ofrece la posibilidad de caminar en compañía de los santos. Escribía Hans Urs von Balthasar que los santos constituyen el comentario más importante del Evangelio, su actualización en el día a día, y por tanto representan para nosotros una vía real de acceso a Jesús", añadió.
"¡Qué importante y provechoso es, por tanto, el empeño en cultivar el conocimiento y la devoción de los santos, junto a la cotidiana meditación de la Palabra de Dios y el amor filial hacia la Virgen!"
Los santos, modelos de vida
El Papa dedicó la alocución de su encuentro semanal con los peregrinos a hablar de algunos de los santos cuya memoria se celebra en estos días, entre ellos, a santa Rosa de Lima, a san Pio X y a san Bernardo de Claraval.
De este último recordó que "sobresalía en 'hacer destilar de los textos bíblicos el sentido que se encontraba escondido en ellos'".
San Bernardo, además, "ha sido definido también 'doctor mariano', no porque haya escrito muchísimo sobre la Madre de Dios, sino porque supo captar su rol esencial en la Iglesia, presentándola como el modelo perfecto de la vida monástica y de toda otra forma de vida cristiana".
De san Pío X, cuya fiesta se celebra mañana, destacó la lucha y sufrimiento de este Papa por la libertad de la Iglesia, por la que "se reveló dispuesto a sacrificar privilegios y honores, a afrontar incomprensiones y burlas, en cuanto que valoraba esta libertad como garantía última para la integridad y la coherencia de la fe".
Recordó también a san Juan Eudes, promotor de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y María, cuya memoria se celebró ayer, y a santa Rosa de Lima, la primera santa canonizada de América Latina.
"Santa Rosa solía repetir: 'Si los hombres supieran qué es vivir en gracia, no se asustarían de ningún sufrimiento y sufrirían con gusto cualquier pena, porque la gracia es fruto de la paciencia'", explicó el Papa.
Destacó también la festividad de María Virgen Reina, "memoria instituida por el Siervo de Dios Pío XII en 1955, y que la renovación litúrgica querida por el Concilio Vaticano II ha puesto como complemento de la festividad de la Asunción, ya que ambos privilegios forman un único misterio".
Utilizando unas palabras del escritor francés Jean Guitton, el Papa afirmó que los santos son "como los colores del espectro en relación con la luz, porque con tonalidades y acentos propios cada uno de ellos refleja la luz de la santidad de Dios".
"Su ejemplo testifica que, solo cuando se está en contacto con el Señor, se llena uno de su paz y de su alegría y se está en grado de difundir por todas partes serenidad, esperanza y optimismo", añadió.
Finalmente, exhortó a los fieles a dejarse "atraer a la fascinación sobrenatural de la santidad". "¡Que nos obtenga esta gracia María, la Reina de todos los Sanos, Madre y Refugio de los pecadores!", concluyó.
"La santidad se ofrece a todos; es, en realidad, el destino común de todos los hombres llamados a ser hijos de Dios", afirmó durante la audiencia general que concedió a unos 4.000 peregrinos congregados en la residencia pontificia de Castel Gandolfo.
La experiencia personal de los santos "muestra que la santidad no es un lujo, no es un privilegio de unos pocos, una meta imposible para un hombre normal", explicó.
Según el Papa, la santidad "se ofrece a todos; naturalmente no todos los santos son iguales: son de hecho, como he dicho, el espectro de la luz divina. Y no es necesariamente un gran santo el que posee carismas extraordinarios".
De hecho, añadió, "hay muchísimos cuyos nombres sólo Dios conoce, porque en la tierra han llevado una existencia aparentemente normalísima. Y precisamente son estos santos 'normales' los santos que Dios habitualmente quiere".
El obispo de Roma invita a los fieles a aprovechar el verano "para repasar la biografía y los escritos de cierto santo o santa en particular".
"Día tras día la Iglesia nos ofrece la posibilidad de caminar en compañía de los santos. Escribía Hans Urs von Balthasar que los santos constituyen el comentario más importante del Evangelio, su actualización en el día a día, y por tanto representan para nosotros una vía real de acceso a Jesús", añadió.
"¡Qué importante y provechoso es, por tanto, el empeño en cultivar el conocimiento y la devoción de los santos, junto a la cotidiana meditación de la Palabra de Dios y el amor filial hacia la Virgen!"
Los santos, modelos de vida
El Papa dedicó la alocución de su encuentro semanal con los peregrinos a hablar de algunos de los santos cuya memoria se celebra en estos días, entre ellos, a santa Rosa de Lima, a san Pio X y a san Bernardo de Claraval.
De este último recordó que "sobresalía en 'hacer destilar de los textos bíblicos el sentido que se encontraba escondido en ellos'".
San Bernardo, además, "ha sido definido también 'doctor mariano', no porque haya escrito muchísimo sobre la Madre de Dios, sino porque supo captar su rol esencial en la Iglesia, presentándola como el modelo perfecto de la vida monástica y de toda otra forma de vida cristiana".
De san Pío X, cuya fiesta se celebra mañana, destacó la lucha y sufrimiento de este Papa por la libertad de la Iglesia, por la que "se reveló dispuesto a sacrificar privilegios y honores, a afrontar incomprensiones y burlas, en cuanto que valoraba esta libertad como garantía última para la integridad y la coherencia de la fe".
Recordó también a san Juan Eudes, promotor de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y María, cuya memoria se celebró ayer, y a santa Rosa de Lima, la primera santa canonizada de América Latina.
"Santa Rosa solía repetir: 'Si los hombres supieran qué es vivir en gracia, no se asustarían de ningún sufrimiento y sufrirían con gusto cualquier pena, porque la gracia es fruto de la paciencia'", explicó el Papa.
Destacó también la festividad de María Virgen Reina, "memoria instituida por el Siervo de Dios Pío XII en 1955, y que la renovación litúrgica querida por el Concilio Vaticano II ha puesto como complemento de la festividad de la Asunción, ya que ambos privilegios forman un único misterio".
Utilizando unas palabras del escritor francés Jean Guitton, el Papa afirmó que los santos son "como los colores del espectro en relación con la luz, porque con tonalidades y acentos propios cada uno de ellos refleja la luz de la santidad de Dios".
"Su ejemplo testifica que, solo cuando se está en contacto con el Señor, se llena uno de su paz y de su alegría y se está en grado de difundir por todas partes serenidad, esperanza y optimismo", añadió.
Finalmente, exhortó a los fieles a dejarse "atraer a la fascinación sobrenatural de la santidad". "¡Que nos obtenga esta gracia María, la Reina de todos los Sanos, Madre y Refugio de los pecadores!", concluyó.
martes, 19 de agosto de 2008
Frase del día
“Gesù sì, Chiesa no”. Questo Gesù individualistico scelto da alcuni è un Gesù di fantasia. Non possiamo avere Gesù senza la realtà che Egli ha creato e nella quale si comunica: la Chiesa.
S.S. Benedicto XVI
lunes, 18 de agosto de 2008
El Papa exige hacer de la circulación en carretera un campo de defensa de la vida
CASTEL GANDOLFO, lunes, 18 agosto 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha lanzado un llamamiento moral para hacer de la circulación en carretera un campo de defensa de la vida.
De este modo, el Papa ha respondido a los numerosos accidentes de carretera, que se registran particularmente en el verano boreal.
"¡No debemos acostumbrarnos a esta triste realidad!", aseguró el Santo Padre este domingo antes de rezar la oración mariana del Ángelus.
"Es demasiado precioso el bien de la vida humana y demasiado indigno del hombre morir o quedar inválido por causas que, en la mayor parte de los casos, podrían evitarse", aclaró.
"Ciertamente es necesario un mayor sentido de responsabilidad", subrayó el obispo de Roma a los miles de peregrinos congregados en el patio de la residencia pontificia.
"Ante todo por parte de los automovilistas, pues los accidentes se deben con frecuencia a la excesiva velocidad y a comportamientos imprudentes --siguió diciendo--. Conducir un automóvil en las carreteras públicas exige sentido moral y sentido cívico".
Al mismo tiempo, añadió, "para promover este último es indispensable la obra constante de prevención, vigilancia y represión por parte de las autoridades".
Por otra parte, indicó, "como Iglesia, nos sentimos directamente interpelados a nivel ético: los cristianos tienen que hacer ante todo un examen de conciencia personal sobre su propia conducta de automovilistas".
Por último, dijo, las comunidades "deben educar a todos para considerar también la circulación como un campo en el que hay que defender la vida y ejercer concretamente el amor al prójimo".
De este modo, el Papa ha respondido a los numerosos accidentes de carretera, que se registran particularmente en el verano boreal.
"¡No debemos acostumbrarnos a esta triste realidad!", aseguró el Santo Padre este domingo antes de rezar la oración mariana del Ángelus.
"Es demasiado precioso el bien de la vida humana y demasiado indigno del hombre morir o quedar inválido por causas que, en la mayor parte de los casos, podrían evitarse", aclaró.
"Ciertamente es necesario un mayor sentido de responsabilidad", subrayó el obispo de Roma a los miles de peregrinos congregados en el patio de la residencia pontificia.
"Ante todo por parte de los automovilistas, pues los accidentes se deben con frecuencia a la excesiva velocidad y a comportamientos imprudentes --siguió diciendo--. Conducir un automóvil en las carreteras públicas exige sentido moral y sentido cívico".
Al mismo tiempo, añadió, "para promover este último es indispensable la obra constante de prevención, vigilancia y represión por parte de las autoridades".
Por otra parte, indicó, "como Iglesia, nos sentimos directamente interpelados a nivel ético: los cristianos tienen que hacer ante todo un examen de conciencia personal sobre su propia conducta de automovilistas".
Por último, dijo, las comunidades "deben educar a todos para considerar también la circulación como un campo en el que hay que defender la vida y ejercer concretamente el amor al prójimo".
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