jueves, 1 de noviembre de 2007

"Ser santo es tarea de todo cristiano, de todo hombre", dice Benedicto XVI

VATICANO, 01 Nov. 07 (ACI).
-Este medio día el Papa Benedicto XVI rezó el Ángelus Dominical desde la ventana de su Palacio Apostólico con ocasión de la Solemnidad de Todos los Santos, y destacó que la santidad es una tarea no solo de todos los cristianos si no de todos los hombres.Al recordar que en los inicios del Cristianismo "los miembros de la Iglesia eran llamados 'los santos'", el Santo Padre afirmó que "en efecto, el cristiano ya es santo, porque el Bautismo lo une a Jesús y a su misterio pascual, pero que al mismo tiempo debe llegar a serlo conformándose con Él más íntimamente"."A veces se piensa –dijo el Papa- que la santidad es una condición de privilegio reservada a unos pocos elegidos. En realidad, ¡ser santo es la tarea de todo cristiano, de todo hombre!"Explicando tal afirmación, Su Santidad citó la carta a los Efesios de San Pablo, retomando la frase en que afirma que "Dios desde siempre nos ha bendecido y nos ha escogido en Cristo 'para ser santos e inmaculados en su presencia en el amor'"."Todos los seres humanos están por lo tanto llamados a la santidad que, en última instancia, consiste en vivir como hijos de Dios, en la 'semejanza' con Él, según la cual han sido creados. Todos los seres humanos son hijos de Dios, y todos deben llegar a ser aquello que son, mediante el exigente camino de la libertad".Más adelante hizo notar como con "sabiduría, la Iglesia ha puesto en estrecha sucesión la fiesta de Todos los Santos y la Conmemoración de todos los fieles difuntos. A nuestra oración de alabanza a Dios y de veneración de los espíritus benditos, se une la oración de petición por cuantos nos han precedido en el pasaje de este mundo a la vida eterna".Finalmente el Pontífice recordó que "al centro de la asamblea de los Santos, resplandece la Virgen María, 'humilde y alta más que toda criatura'. Poniendo nuestra mano en la suya, nos sentimos animados a cminar con mayor fuerza por el camino de la santidad. A Ella confiamos nuestro compromiso contidiano y Le pedimos también uestros seres queridos difuntos, en la íntima esperanza de encontrarnos juntos algún día, en la comunión gloriosa de los Santos".

lunes, 24 de septiembre de 2007

Indispensable la coherencia de los cristianos también en la política

Indispensable la coherencia de los cristianos también en la política, advierte el PapaAl recibir a miembros de la Internacional Democrática de Centro y DemócrataCASTEL GANDOLFO, viernes, 21 septiembre 2007 (ZENIT.org).
- La coherencia de los cristianos es «indispensable también en la vida política» para servir «a la grande y noble causa del hombre y del bien común», hoy en jaque por distintos factores, advierte Benedicto XVI.Escucharon las palabras del Papa doscientos representantes, procedentes de numerosas naciones, que participan en el encuentro promovido en Roma por la Internacional Democrática de Centro y Demócrata Cristiana (IDC).En la audiencia, el Santo Padre apuntó valores «forjados o profundizados de manera decisiva por la tradición cristiana en Europa y en el mundo entero», consciente de que los políticos allí presentes comparten «no pocos de sus principios». «Por ejemplo la centralidad de la persona y del respeto de los derechos humanos, el compromiso por la paz y la promoción de la justicia para todos», «principios fundamentales que están relacionados entre sí», apuntó. Con todo, la actividad de estos políticos, «que se inspira en tales principios, se hace hoy más difícil todavía por el clima de profundos cambios que viven nuestras comunidades», reconoció el Papa. Por ejemplo, en el campo económico se «identifica el bien con el beneficio»; se dice que «la razón humana es incapaz de captar la verdad y, por lo tanto, de perseguir el bien que corresponde a la dignidad de la persona»; se considera legítima «la eliminación de la vida humana en su fase prenatal o en la terminal»; y es «preocupante» «la crisis de la familia, célula fundamental de la sociedad fundada en el matrimonio indisoluble de un hombre y de una mujer», alertó el Papa. Pero «la experiencia demuestra --recordó-- que cuando la verdad del hombre es ultrajada, cuando la familia se mina en sus fundamentos, la paz misma está amenazada, el derecho corre peligro de verse comprometido y, como consecuencia lógica, se va hacia injusticias y violencias». Benedicto XVI también reclamó, en cuanto a la libertad religiosa, su garantía no sólo jurídica, sino también en la práctica diaria. Y es que «la apertura a la trascendencia» es «garantía indispensable para la dignidad humana porque existen anhelos y exigencias del corazón de cada persona que sólo en Dios encuentran compresión y respuesta», subrayó.«¡No se puede por lo tanto excluir a Dios del horizonte del hombre y de la historia! --manifestó--. He aquí por qué hay que acoger el deseo común a todas las tradiciones auténticamente religiosas de mostrar públicamente la propia identidad, sin estar obligados a esconderla o mimetizarla». «El respeto de la religión contribuye, además, a desmentir el repetido reproche de haber olvidado a Dios, con el que algunas redes terroristas intentan justificar sus amenazas», observó, recalcando asimismo la necesidad de combatir este violento flagelo «siempre en el pleno respeto de las reglas morales y jurídicas». Trazado este panorama, el Papa alertó de que la coherencia de los cristianos es «indispensable también en la vida política, para que la “sal” del compromiso apostólico no pierda su “sabor”, y la “luz” de los ideales evangélicos no sea oscurecida en su acción cotidiana». Y alentó a los presentes, políticos de inspiración cristiana, «a proseguir en el esfuerzo de servir el bien común, actuando para que no se difundan ni se refuercen ideologías que pueden oscurecer o confundir las conciencias y transmitir una ilusoria visión de la verdad y del bien».

martes, 11 de septiembre de 2007

El Papa pide a las familias españolas que eduquen en los valores a sus hijos

CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 10 septiembre 2007 (ZENIT.org).
- Benedicto XVI ha pedido en un mensaje dirigido a familias españolas que eduquen a los hijos en la fe y en los valores.La exhortación del Papa resonó el 8 de septiembre en la Jornada Mariana de la Familia en Torreciudad, que presidió el prelado del Opus Dei, el obispo Javier Echevarría.El mensaje pontificio leído en el santuario oscense, fundado por san Josemaría Escrivá de Balaguer, afirma: «El Santo Padre les invita, en medio del hedonismo y el relativismo imperantes, a asumir el generoso e incondicional "si" de María a Dios, para cumplir el compromiso profético inherente a la familia como Iglesia doméstica con activa disponibilidad y generosa entrega, anunciando el evangelio de la vida, especialmente donde ésta es insidiosamente manipulada o dolorosamente despreciada». «Viviendo aquellos valores que son regalo de la gracia del sacramento del matrimonio infundida a los esposos, podrán contribuir a la constante regeneración de la misma sociedad cumpliendo la preciosa responsabilidad de educar en la fe y en aquellos valores y virtudes humanas y cristianas que contribuirán eficazmente al bien de los demás y al propio», añade la misiva enviada en nombre del Papa por el arzobispo Manuel Monteiro de Castro, nuncio apostólico en España.En la concelebración Eucarística de la Jornada, monseñor Echevarría animó a los padres a huir del pesimismo en la educación de los hijos. «Con cierta frecuencia se comenta que, en estos tiempos, corren aires difíciles para la educación de los hijos --reconoció e prelado del Opus Dei--. Con un acusado pesimismo, a veces se escucha que, incluso cuando los padres y hermanos procuran hacerlo bien, no es posible evitar que algún hijo se tuerza; o añaden que resulta casi una utopía que todos salgan adelante con vida recta». «No os desaniméis --exhortó--: con la gracia de Dios, siempre se puede alcanzar ese buen objetivo; hay muchos ejemplos de innumerables hogares que, con tesón y esfuerzo, con optimismo cristiano y humano, han logrado ese ambiente familiar que verdaderamente ha formado magníficamente a sus hijos". La Jornada se caracterizó por la participación de matrimonios jóvenes y muchos niños, quienes renovaron el compromiso de la familia como «santuario de la vida».

viernes, 7 de septiembre de 2007

Europa no debe negar sus raíces cristianas, recuerda el Papa ante diplomáticos

VIENA, 07 Sep. 07 (ACI).
-En un intenso discurso dirigido a los representantes del cuerpo diplomático presente en Austria, el Papa Benedicto XVI recordó que "Europa no debe negar sus raíces cristianas" ya que éstas han "modelado profundamente este continente".
En su alocución en alemán en el Palacio de Hofburg en Viena, el Santo Padre subrayó que Europa "será para todos un buen lugar para vivir solo si se construye sobre sólidas bases culturales y morales de valores comunes tomados de nuestra historia y tradiciones".
"Mariazell, el gran santuario de Austria, es también un lugar de encuentro para los diferentes pueblos de Europa. Es uno de esos lugares en donde los hombres y mujeres obtienen, y siguen haciéndolo 'fuerza de lo alto' para una vida correcta", prosiguió.
Tras reconocer que "Europa también ha experimentado y sufrido terriblemente inapropiados cursos de acción" como "restricciones ideológicas impuestas por la filosofía, la ciencia y también la fe, el abuso de la religión y la razón para propósitos imperialistas, la degradación del hombre como resultado del materialismo práctico y teórico; y finalmente la tolerancia e indiferencia sin referencia a valores permanente", el Papa hizo hincapié en que "Europa también ha estado marcada por una capacidad de autocrítica que le da un lugar distinguido en el vasto panorama de las culturas del mundo".
Tras destacar la necesidad de continuar el proceso de unificación en el continente, Benedicto XVI señaló que "para los países en Europa Central y Europa del Este en particular, participar en este proceso es un incentivo para la consolidación de la libertad, el estado constitucional y la democracia dentro de sus fronteras. Aquí debo recordar la contribución de mi predecesor, el Papa Juan Pablo II en este histórico proceso (la caída del comunismo). Austria también, como país-puente situado al centro del Oeste y el Este, ha contribuido mucho a esta unificación y además –no debemos olvidarlo– se ha beneficiado grandemente de ella".
"Dado lo único de su llamado, Europa también tiene una responsabilidad única en el mundo. Antes que nada, no debe rendirse ante sí misma. El continente que demográficamente está envejeciendo, no debe volverse viejo de espíritu. Además, Europa crecerá más segura de sí si acepta la responsabilidad en el mundo que corresponde a su singular tradición intelectual, sus extraordinarios recursos y su gran poder económico", continuó.
"La Unión Europea debe entonces asumir el rol de liderazgo para luchar contra la pobreza global y debe esforzarse por promover la paz", animó el Papa.
Tras resaltar que "otra parte de la herencia europea es la tradición del pensamiento que considera como esencial y sustancial la correspondencia entre fe, verdad y razón", el Pontífice remarcó que "mucho de lo que Austria es y posee, se lo debe a la fe cristiana y a sus efectos beneficiosos en las mujeres y hombres individualmente".
"La fe ha modelado profundamente el carácter de este país (Austria) y su gente. ¡Consecuentemente, debe ser una preocupación de todos asegurar que nunca llegue el día en que solo las piedras hablen del Cristianismo¡ Austria sin la vibrante fe cristiana no sería más Austria", manifestó el Papa Benedicto XVI.
"¡Sobre ustedes y toda la gente de Austria, especialmente los ancianos y los más débiles, así como en las jóvenes vidas que están a su lado, invoco la esperanza, la confianza y la alegría, así como la bendición de Dios!", concluyó el Santo Padre.

domingo, 19 de agosto de 2007

El Cristiano siempre encontrará oposición en su vida, advierte el Papa

VATICANO, 19 Ago. 07 (ACI).
-Miles de fieles y peregrinos se dirigieron a la residencia de verano del Santo Padre en Castelgandolfo para rezar el Ángelus Dominical con el Papa Benedicto XVI, quien recordó que la paz de Jesús nace de la lucha contra el mal.
Como el domingo pasado, el Santo Padre meditó sobre las palabras del Evangelio de hoy y destacó que "el Evangelio de Cristo es mensaje de paz por excelencia".
Reflexionando sobre las palabras de Jesús a sus discípulos: "¿Pensáis que he venido a traer la paz a la tierra? No, os lo aseguro, sino división", el Pontífice explicó que "la paz que Jesús ha venido a traer no es sinónimo de simple ausencia de conflictos. Al contrario, la paz de Jesús es fruto de una constante lucha contra el mal".
"La lucha que Jesús está decidido a sostener no es contra los hombres o poderes humanos, sino contra el enemigo de Dios y del hombre, Satanás. Quien quiere resistir a este enemigo permaneciendo fiel a Dios y al bien debe necesariamente enfrentar incomprensiones y a veces verdaderas y propias persecuciones", agregó el Papa.
Recordó así que "cuentos pretenden seguir a Jesús y comprometerse por la verdad deben saber que encontrarán oposición y se convertirán en signo de división entre las personas".
Asimismo habló del ser "instrumentos de paz" que "no es una paz inconsistente y aparente, sino real, perseguida con valor y tenacidad en el cotidiano esfuerzo por vencer el mal con el bien y pagando en primera persona el precio que esto implica".
A continuación el Papa rezó el Ángelus, saludó a los presentes en diversos idiomas e impartió su Bendición Apostólica.

miércoles, 15 de agosto de 2007

María permanece siempre cerca a nosotros dice el Papa

VATICANO, 15 Ago. 07 (ACI).-Miles de fieles y peregrinos se reunieron en la Plaza Central de Castelgandolfo para rezar el Ángelus con el Papa Benedicto XVI, quien en esta ocasión, en la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, recordó que María permanece siempre cerca de nosotros.
En sus palabras iniciales el Papa recordó que "la Asunción de la Beata Virgen María" es "una fiesta antigua que tiene su fundamento en la Sagrada Escritura" que "siempre presenta a la Virgen María en estrecha unión con su Hijo Divino y siempre solidaria con Él".
"Madre e Hijo –prosiguió el Pontífice- aparecen estrechamente asociados en la lucha contra el enemigo infernal hasta la plena victoria" y así como "la resurrección gloriosa de Cristo fue el signo definitivo de esta victoria, la glorificación de María en su cuerpo virginal constituye la confirmación final de su plena solidaridad con el Hijo tanto en la lucha como en la victoria".
Recordó también que en 1950 el Siervo de Dios Papa Pió XII declaró: "En tal modo la augusta Madre de Dios… obtuvo el ser preservada de la corrupción del sepulcro y, vencida la muerte, como su Hijo ya había hecho, el ser elevada en alma y cuerpo a la gloria del Cielo, donde resplandece cual Reina a la derecha de su Hijo, Rey inmortal por los siglos".
El Santo Padre hizo notar que "María no se ha alejado de nosotros, sino que permanece aún más cercana y su luz se proyecta sobre nuestra vida y sobre la historia de la entera humanidad".
"Todos necesitamos de su ayuda y de su consuelo para enfrentar las pruebas y los desafíos de cada día; tenemos la necesidad de sentirla como Madre y hermana en las situaciones concretas de nuestra existencia", concluyó el Papa.

martes, 14 de agosto de 2007

Próxima encíclica social abordará desafío de la justicia en el mundo globalizado

ROMA, 13 Ago. 07 (ACI).-La encíclica social que el Papa Benedicto XVI trabajó durante sus vacaciones en Lorenzago di Cadore en julio abordará el desafío del justo desarrollo de los pueblos en el marco de la globalización, señaló un vaticanista italiano.
Ignazio Ingrao, observador del Vaticano para la revista Panorama, citó esta semana fuentes del Vaticano señalando que la esperada encíclica social del Papa, la segunda de su pontificado, conmemorará los 40 años del histórico documento del Papa Pablo VI "Populorum Progressio" ("El Desarrollo de los Pueblos"), publicado en la Pascua de 1967.
Según Ingrao, el Pontífice abordará el tema de la justicia social y la ética en el marco de una economía globalizada, "donde incluso se denunciarán los paraísos fiscales donde se evaden impuestos como socialmente injustos".
La segunda encíclica del Papa Benedicto también abogará "por un mundo donde el comercio mundial y la economía estén reguladas de tal manera que impida mayor injusticia y discriminación", como consecuencia de la globalización.
Es previsible que la encíclica social, según observadores vaticanos, contenga importantes criterios éticos más que "recetas" para el manejo de la economía mundial.
Al respecto, señalan como emblemático el deseo del Papa Benedicto de conmemorar la "Populorum Progressio", un encíclica en la que Pablo VI argumentaba a favor del desarrollo de los países más pobres mediante la acción directa de los más ricos; pero al mismo tiempo describía así las estructuras de más alto grado de desarrollo humano: "El reconocimiento, por parte del hombre, de los valores supremos, y de Dios, que de ellos es la fuente y el fin. Más humanas, por fin y especialmente: la fe, don de Dios acogido por la buena voluntad de los hombres, y la unidad de la caridad de Cristo, que nos llama a todos a participar, como hijos, en la vida de Dios vivo, Padre de todos los hombres".

lunes, 2 de julio de 2007

El Papa pide a laicos ser valientes ejemplos de fe en todos los ámbitos de la vida pública

VATICANO, 30 Jun. 07 (ACI ).
-Esta mañana el Papa Benedicto XVI recibió a los obispos de la Conferencia Episcopal de Puerto Rico y en su discurso los alentó a la unión para dar testimonio y alentar a los laicos a ordenar las realidades temporales según la voluntad de Dios."Los fieles católicos, que están llamados a ocuparse de las realidades temporales para ordenarlas según la voluntad divina, han de ser testigos valientes de su fe en los diferentes ámbitos de la vida pública", dijo el Santo Padre a los obispos que se encuentran en Roma con ocasión de su visita "Ad Limina Apostolorum".El Papa los invitó a permanecer "unidos para hacer más palpable la presencia del Señor entre los hombres a través de iniciativas pastorales conjuntas y que respondan mejor a las nuevas realidades" frente a los cambios "en el ámbito social, económico y también religioso" que han dado lugar "a la indiferencia religiosa y a un cierto relativismo moral, que influyen en la práctica cristiana y que, indirectamente, afecta también a las estructuras de la misma sociedad"."En la propia diócesis estáis llamados a vivir y dar testimonio de la unidad querida por Cristo para su Iglesia. Por otra parte, las eventuales diferencias de costumbres y tradiciones locales, lejos de amenazar esta unidad, contribuyen a enriquecerla desde la fe común", agregó el Pontífice.El Santo Padre destacó también la importancia de la formación de los sacerdotes, pues estos "están en la primera línea de la evangelización y necesitan de manera especial vuestro cuidado y cercanía personal" en una relación que "no ha de ser sólo institucional, sino que, como verdaderos hijos, amigos y hermanos vuestros, debe estar animada sobre todo por la caridad".Asimismo recordó que los sacerdotes "deben recordar que, ante todo, son hombres de Dios y, por eso, han de cuidar su vida espiritual y su formación permanente. Toda su labor ministerial 'debe comenzar efectivamente con la oración', como dice san Alberto Magno"."Respecto a la formación de los candidatos al sacerdocio, el Obispo ha de poner suma atención en elegir a los educadores más idóneos y mejor preparados para esta misión" agregó el Papa.También citó los problemas del "laicismo que lleva gradualmente al desprecio o a la ignorancia de lo sacro, relegando la fe a la esfera de lo meramente privado", y de "la familia, que se ve asediada por tantas insidias del mundo moderno, como son el materialismo imperante, la búsqueda del placer inmediato, la falta de estabilidad y de fidelidad en la pareja, influenciada continuamente por los medios de comunicación".Finalmente, el Pontífice acentuó la importancia de la formación en la fe, en particular en la juventud que "desde el inicio de su proceso formative" debe "ser educada en la fe y en las sanas costumbres. Por eso la educación integral de los más jóvenes no puede prescindir de la enseñanza religiosa también en la escuela. Una sólida formación religiosa será, pues, una protección eficaz ante el avance de las sectas o de otros grupos religiosos de amplia difusión actual".